jueves, 28 de junio de 2007

Vacaciones.




Y nada. Quiero tomarme unas vacaciones en algún lugar.

Que me hagan un masaje de tres horas y me saquen todos los nudos de la espalda.

Que ya no me duela el lumbago por tanto dibujo y computador, ni que los tendones me griten chuchadas cuando tomo un Mouse o un pincel.

Que esté yo en una playa acostada en la arena con el sol en la cara y con un calor rico que no sea calor de verdad porque la brisa, marina y salada, refresca toda mi piel.

Caminar por el borde costero y de repente parar. Abrirle los brazos al mar. Cerrar los ojos. Gritar fuerte. Sentir la brisa, y nada más. La brisa y el agua helada en mis pies. Nada más que eso y mi voz cantándole a la vida simple.

Después, estar acostada en mi cama, sin saber si hacer o deshacer. Sola y sin tener que hacer nada. Hacer una llamada y salir.

Que tengan tiempo guardado para darme. Que me consideren siempre.

Escuchar el ruido de las hojas mecidas por el viento en la línea del tren que cruza la parcelación. Sentarme al medio de la línea de este tren fantasma y observar. Callar. Sentir de nuevo la brisa, y descubrir que algo se mueve más adelante entre la maleza crecida entre las durmientes. Un conejo.

Que ya no tenga que levantarme a las 6 de la mañana.

Tener que salir en mi citroneta sólo porque quiero, y no porque debo.

Ir a Villa Alemana a visitar a mis primas. Ir a Villa Alemana manejando yo sola mi citro.

Que sea verano para ir por el día a tirar pinta en Valpo, con un vestido verde limón bien lindo, un chaleco morado, unas patas rojas ad hoc con unas zapatillas converse azules súper chapulinas, y un peinado descuidado de gringa que ni Oscar de la Renta me saca de la cabeza. Con una cámara de video en el cuello y una de fotos en la mano. Hablando inglés solamente conmigo y con un turista que me encuentre botado en la calle. O con algún amigo que sea capaz de hacer el loco como yo. Eso sería de lo más ideal.

También quiero un lolo que me llame por mi nombre secreto en secreto, mientras me masculla entre el cuello y el oído que no quedan helados de pistacho azules por la fuerte demanda de frijoles morados euroasiáticos del antiguo pueblo inca, y que el helado de mandarina sueca también se acabó por la crisis paraguaya de melocotones australianos de Camboya del noroeste español que está en huelga por la crisis energética en Argentina (que mala suerte).

Que luego me mire a los ojos y yo baje mi mirada a su boca. Que suceda. Que siempre suceda. Que sus risas siempre hagan fiestas con las mías en una fogata sin fuego.

Sería perfecto caminar por una cuidad jardín que tenga un reloj de flores, y un edifico rodeado de agua. Caminar siempre. Recorrer hasta que me ardan los pies, y descubrir que me perdí y recurrir a la policía.

Perderme para llegar muy lejos preguntando.

“Disculpe… ¿Dónde queda el teatro municipal?, estoy un poco perdida y bueno entré acá porque pensé que tal vez usted sabría…mmm… claro, ¿Sabe usted de casualidad, qué obras están en cartelera?... ¿no?... entonces, ¿podría tan solo decirme dónde está el baño?... ah, no hay baño si no consumo algo acá… mmm… ¿Cuánto cuesta el jugo de manzanas?... ¡¿$1500?!, no no no no, usted me entendió mal, yo me refería a ese jugo Watts de la vitrina claro, ese de boca ancha, más común imposible, el de 250cc… si ése… ¿mil quinientos?... bueno gracias, hasta luego.” Que los comestibles y bebestibles no cuesten más allá de 1000 pesos (no más de 500 si es posible).

Pasar bochornos divertidos. Hablar largas horas por teléfono con alguien, y reír. Reír mucho.

Sacar tantas fotos que tenga que vaciar todos los días mi cámara en el PC. Y que salgan todas tan maravillosas que las guarde en un CD y las imprima a todo color.

Hacer un álbum bien guatón de fotos bellas, y ponerles notas autoadhesivas en el plástico que las cubre.

Algo así serían mis vacaciones ideales.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Sé que me esperan en el baño de un bar.

Este es siempre lo que quise, y ahora no lo quiero.
Escucha mucho y habla poco. En realidad no es así, pero habla muy poco de lo que quisiera escuchar. Tal vez ambos estamos lo suficientemente heridos como para hacer algo más.
No lo sé, y ése es el problema. ¡Que no lo sé te digo!. Me gustaría saber más.

- ¿por qué tu nunca me cuentas tus cosas?
- pero cata, si te las cuento.
- :/

¿Será que tengo que buscar a alguien que hable mi mismo idioma?

"Si pos loca, yo creo que sí. Sino, no te vas a entender ni los delirios."

domingo, 13 de mayo de 2007

...

Me puse a pensar en que jamás te di un beso.
Nunca.
Me hubiera gustado hacerlo.

Y después se murió mi perro, me puse triste por eso y por lo otro, lloré sobre ti, y me resfrié.

¿Como son las cosas no?

lunes, 7 de mayo de 2007

Abrir los ojos es difícil.


Me permito decir que me gustaría enamorarme de nuevo, aunque eso quiera decir que incontrolablemente me deba gustar alguien. Y me gusta alguien. Solo que todavía no estoy 100% segura de eso. En realidad me gustan dos... grrrr ¬¬... a veces no te entiendo Cata.

Debería ser así de fácil abrir los ojos, y darse cuenta de la persona que nos conviene realmente. Que nos conviene y ama de verdad como queremos.
Temo que no sea suficiente, pero más vale intentarlo.

lunes, 23 de abril de 2007


Llegué a mi casa con ganas de escribir.

Mi estómago estaba vacío en La Plaza. Sus jugos se vertieron precipitadamente en mis lagrimales. Y me los tragué amargamente. Caminé. Lo mejor fue caminar. Acepté el momento con la cabeza gacha y cero ganas de seguir discutiendo. No me hace bien.

Bajé las escaleras cargada con un rollo monumental de cartón forrado al que me aferré. Me sentí abandonada en el creciente mar de gente que hacía lo mismo que yo, pero que no se sentía como yo.

Cuando me vi al principio del come-boletos, busqué mi boleto pre-comprado ese mismo día en la mañana, y no logré encontrarlo en el cuchitril de mi bolso cremoso ( todo mal ). Tuve que comprar otro y hacer la fila de nuevo.

(...)

Caminando de nuevo. Por Ongolmo. Las hojas no estaban demasiado secas como para crujir debajo de mis pies. Yo no tenía ánimos de nada, e iba craneando mi soledad piramidal. Murmuraba sola mirando al suelo, pensando en ti y en mi. Hablándole al aire, como si me entendiera. Tenía una mejilla apoyada en mi rollo de cartón, que cargué como si fuera un niño de pecho todo el trayecto. Se cruzaron un par de personas que supongo me miraron extrañadas, pero no las vi realmente. No pensaba en nada más que mi progresiva sensación de soledad y abandono. Lo que más odio en este mundo es sentirme sola en un mar de gente.

Llegué a mi casa con ganas de escribir.


“Las hojas nunca fueron lo demasiado secas para crujir bajo nuestros pies”, pensé.


domingo, 15 de abril de 2007

Un cuento en historia.



(haga click en la imagen para agrandarla y leerla bien, si no entiende la letra, intentelo mejor)

domingo, 25 de marzo de 2007

Es la hora de estropear mi prometedor futuro.



Tengo sueño, mucho, mucho sueño.
Y pareciera que cada día que pasa tengo más.
Y estoy recién empezando.
Hasta salir a carretear a las discos me da lata y una paja máxima demasiado monumental.
Pero hay una cosa rescatable de todo ese sueño, y es que ahora tengo de esos pequeños placeres de la vida que me hacen feliz.
Duermo en clases de historia del arte (y no ronco; ¡bien!) sin quererlo, pero, en el fondo, con muchas ganas.
Y sueño que estoy en mi casa descansando... o empezando una composión lineal con lápices escripto.
Le presté los lápices al Pablo el otro día y ayer me dí cuenta de que me faltan tres ¬¬!.
Lo quiero matar a golpes, que sufra (6).

El martes es el paseo a la playa.
Mi mamá me dijo "anda, yo confío en ti, porque no tomas ni te drogas... pero... y el sexo?"...
¬¬
Que intrépido el pensamiento de mi mamá.
De las tres cosas que nombró (sexo, drogas y alcohol), le hago al puro alcohol :/
Todos pretenden quedar waila en ese paseo a la playa. Incluída yo.
Pero al menos tengo un padrino que me cuidará :)
Supongo :s

Tengo que hacer una especie de mostrario de pinturas pero en gris, y me falta UN tono :/

Me gusta estar al lado del camino.
Me gusta sentirte a mi lado.

(8)

sábado, 10 de marzo de 2007

i loved you first


i hear in my mind
all this music
kind of breaks my heart

i had a dream last night

supose i never ever met you
supose i never fell in love

supose i never ever let you
kiss me so sweet
and so soft

if you don't wanna do it, then you don't have to do it

and for protect my heart truly
i get lost, in the sound

the situation is getting sad like her face

i hear in my mind
all this sound
kind of breaks my heart
and breaks my heart

no thank you
no thank you
no thank you
no thank you

i loved you first
i loved you first

i have to go
i have to go
your hair was long
when we first met
tell me i was beautiful
and then come back to bed

and history books forgot about us
and bible didn't mention us
not even once

i loved you first
i loved you first

but they just don't like
they just don't like

kiss me till the morning light

or we couldn't bring the colors back?
i loved you first

i know that you can not be
i know that you are not mine
no

looking out the window
i see tunels changing colors

if you are, then smile
wish did you more often smile
or not?

his got no umbrella

i loved you first
imagine that you are away
people are just people
you think the worl is ending
cut your hair and forget about us
people are just people

the world is everlasting
the pen is in your pocket
people are just people like you

they come to leave you
in someone else's face

but i loved you first
yes
i loved you first

domingo, 25 de febrero de 2007

Dulce abrazo.



Si ya perdió sabor la vida.
Si ya cambió el mundo de color.
Si ya los vientos soplan tibios.
Abrázame.
Que mis brazos fuertes son.

Si mis labios están claros.
Si mis piernas perdieron su calor.
Si mi pelo cae a jirones.
Bésame.
Que mi boca no ha perdido su sabor.

jueves, 8 de febrero de 2007

Endúlzame la vida con sabor a vainilla.

[ Come with me, and you'll be In a world of pure imagination Take a look and you'll see into your imagination We'll begin with a spin Traveling in the world of my creation What we'll see will defy explanation If you want to view paradise Simply look around and view it Anything you want to, do it Want to change the world, there's nothing to it There is no life I know To compare with pure imagination Living there, you'll be free If you truly wish to be If you want to view paradise Simply look around and view it Anything you want to, do it Want to change the world, there's nothing to it There is no life I know To compare with pure imagination Living there, you'll be free If you truly wish to be ]

Esa canción me gusta mucho y casi no tiene ciencia.
Habla solo de la imaginación.
Yo admiro a la gente con una imaginación desbordante, de esas imaginaciones que se envidian demasiado por ser tan fabulosas.
Yo quiero una imaginación así. Quiero imaginarme más cosas de las que ya me imagino (aunque eso traiga consigo una serie de eventos desagradables y muchas frustraciones).

No me gusta lo que estoy escribiendo. No consigue convencerme.

Hablemos de mi abuelo, porque me gusta hablar de mi abuelo.

Okey.

Mi abuelo fue un gran hombre. Su familia venía de España, pero no sé muy bien de qué lugar de España ni cuál era su parentesco con aquellos familiares españoles que alguna vez tubo. Según lo que sé, su padre abandonó a su madre cuando él era pequeño, y ella lo llevaba a los juzgados a luchar por no sé qué derechos (como ven, tengo varios vacíos en la historia, pero en general se está entendiendo, sigamos).

Aparte de todo ese asunto legal, mi abuelo crecía jugando a la payaya, a las bolitas, al correquetepillo y tirándole piedras a todas las cosas que se movieran (las lagartijas, las carretas, a los perros y, quién sabe porqué asunto medio arcaico, a las niñas que pasaban por la calle).

Luego de conocer a mi abuela, en su adolescencia, se casaron y tuvieron cinco hijos, dos hombres y tres mujeres, de las cuales mi madre es la menor naciendo en el año 1960, cuando el rock and roll estaba en su apogeo máximo y los peinados de metro y medio eran la última moda.

En esos tiempos locos, mi abuelo trabajaba haciendo diversos objetos de metal, con unas máquinas gigantes que aplastaban las planchas de acero y escupían relojes, porta fotos, campanas, bisagras y toda clase de objetos pequeños que usaban los niños para sus juegos inventados en el momento.
Hubiera querido que mi abuelo guardase alguno de esos artefactos en una caja. También hubiera querido ir a su casa y espiar las cajas, y encontrar justo esa que contenía los juguetes y relojes y cosas que él hacía para la gente de tiempos anteriores.

Desde que tengo memoria (y desde que voy a visitar la casa de mis abuelos) en la casa de villa alemana había un pequeño cuarto que estaba al final de la terraza que contenía, al principio, un misterio que yo no sabía descubrir porque era muy chica. Ya más grande, jugando con mis primas que vivían en la casa de al lado, a las escondidas, descubrí que la puerta de aquella pequeña pieza misteriosa estaba abierta. Grande fue mi sorpresa al entrar y descubrir un pequeño taller. No debe de haber tenido más de tres metros cuadrados, pero yo lo vi tan grande y lleno de cosas que no pude evitar echar un segundo vistazo ( en sencillas palabras "intrusear" en el taller descubierto ).

En cuanto entré me di cuenta de que en el suelo no había muchas manchas de pintura. Un detalle, en fin. Al lado derecho de la habitación había un gran ventanal con vidrios que impedían la visibilidad tanto para afuera como para el interior, pero la luz entraba a grandes trazos, haciendo que el polvo de aquel cuarto privado se viera como pequeñas hadas alborotadas con mi presencia. Entré, y cerré la puerta (al fin y al cabo podía esconderme mientras mis primas me buscaban, ya que jugábamos a las escondidas).

Mi curiosidad fue tan grande y tanta que aún recuerdo el olor a óleo que me llenó la nariz (claro que ahora sé que fue óleo, porque en ese momento no tenía ni la más mínima idea).
Habían en frascos viejos y usados de mayonesa, miles de pinceles de todos los tamaños. En el lado izquierdo del cuartito, había una repisa que llegaba hasta el techo. En esa repisa había muchos libros, unas botellas con un contenido líquido parecido al agua (ahora sé que era agua-rrás), y unas cajas de metal sin etiqueta que no supe lo que contenían hasta muchos años después, cuando mi abuelo dejó este mundo y sus cosas fueron registradas con angustia, para embalarlas y guardarlas en cajas más grandes hasta quién sabe cuándo.

(Ahora si me gusta la historia que les cuento.)

Al centro de la habitación había un extraño objeto que yo jamás había visto en mi vida y ni sabía para que se usaba. Era un aparato compuesto de tres patas, de madera todo, y tenía en la mitad de las dos patas delanteras una madera transversalmente colocada. Era donde mi abuelo ponía sus lienzos y creaba sus locas pinturas que al final de sus días no eran más que dibujos sencillos de olas rosadas llenas de espuma celeste en un mar calmo.

"¡Un, Dos, Tres por la Cata!" Me habían visto. Salí corriendo del taller, y cerré la puerta. Corrí rápido para reclamar mi derecho de contar la próxima vez y a espiar a mi prima para decirle a los demás que salieran a librarse cuando ella los buscase por el lado opuesto al que ellos estaban (sí, yo era la vil espía en ese juego de niños).

Una espía del arte en el taller de mi abuelo.

miércoles, 31 de enero de 2007

It's funny how i'm gonna do what i should have done long time ago.


dont you think it's funny?

( eso )


quiero una pared verde limón y otra roja
quiero mi mano con uñas largas y duraderas
quiero ir de paseo por la playa y el campo
quiero tomar el metro en la primera estación y bajarme cuando me digan que se acaba
quiero hacer el recorrido de una micro entero
quiero recorrer en mi auto, hasta quedarme sin bencina
quiero evitar arrepentirme de no llamar
quiero tomar de la mano a alguien para no caminar sola
quiero empezar luego a hacer las cosas que debi hacer hace mucho tiempo
quiero... hacer y deshacer y volver a hacer
hacer for ever and ever y que se quede así

( eso )


"te adoro mas ke la mierda webona de mi (L)"

( eso... )

lunes, 15 de enero de 2007

Lo que quiero.


Lo que quiero no viene en paquetes ni en promociones.
Lo que quiero no se vende en supermercados, ni en grandes tiendas.
Lo que quiero no se paga en cheques ni en efectivo, ni con ninguna facilidad de pago.
Lo que quiero viene gratis y voluntariamente.
Lo que quiero viene en camisa blanca, cuello desabotonable, jeans gastados y risa fácil.
Lo que quiero inventa besos para mi y salidas con los pájaros cantores.
Lo que quiero habla mucho de cosas lindas que apenas entiendo, pero me encantan.
Lo que quiero se conforma y comparte los placeres pequeños.
Lo que quiero es buen amigo, confidente y buen paseador de perros.
Lo que quiero es articulable pero pésimo bailarín (para poder enseñar), pero buen estudiante.
Lo que quiero es sabio y amigable.
Lo que quiero no se hace el tonto cuando se habla de cosas importantes.
Lo que quiero entiende de una y a la primera, pero sabe luchar por sus ideales.
Lo que quiero es un soñador con causa, y que la causa sea yo.
Lo que quiero no se hace entender bien con palabras, pero es maestro con las miradas.
Lo que quiero... no.

La pregunta es:

¿Puede alguien darme lo que quiero?.

miércoles, 3 de enero de 2007


El camino estuvo trazado desde hace mucho tiempo pero me costó de sobremanera poder encontrarlo y caminar por el.
Es orgulloso y a menudo no nos deja recuperarnos de las caídas, pero siempre nos da el empujoncito inicial para levantarnos.

El otro día iba caminando por la calle.
El otro día más bien no caminaba, solo estaba parada.
Esperando.


Un día decidí caminar en una dirección pero ahora ya encontré la difurcación, la circumbalación circumbirúmbica que me conducirá en un buen camino.
Al menos eso espero.
Y si no es así, el camino abrirá el paso a más vías alternas, pero de que hay que seguir, hay que seguir, porque si no se sigue no se avanza y eso es terrible; el quedarse estancada esperando a que el camino se mueva no nos llevará ni a ti ni a mi a ningún lado.

Asi que let's keep on movin' que el camino no se moverá a menos de que nos pongamos en movimiento nosotros mismos.

It's a beautiful day today.
Pero no podremos disfrutarlo si nos quedamos simplemente observandolo.
Los detalles importan solo si te das cuenta.
Si no, pues no.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Feliz (?) Navidad


Como todo el mundo en estas fechas, yo también quiero que lo pasen de maravilla. Y recuerden que el mejor regalo que pueden ustedes tener, es el júbilo que esta navidad proviene directamente de la alegría de compartir con los personajes que más queremos.

"Aunque a mi me da una cosa rara y me pongo a llorar, aunque no sé porqué".

Y hoy se cumplen (a las 3 pm aproximadamente) siete años desde la defunción de mi Adela.
Q.E.P.D. y que me cuide también desde allá donde está.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Odeur.

Tu aroma me acompañó un largo rato luego de tu partida. Se quedó porque se lo pedí. No sabía cuándo volvería a verte, por eso lo hice. Quería tenerte un ratito más conmigo antes de que se fuera contigo, y tal vez no te volviese a ver en un largo tiempo. Como antes.

Me acompañó. Dormí con el. Pero al despertar ya no estaba. El sueño lo espantó de madrugada. Lo sé porque aún siento la escencia. Se fue contigo, pero se quedó un rato.

Your fragance always was important for me. For that reason I take a deep breath when I feel your presence in my personal space. The smell helps me to remember you. To remember. This helps me to get back beauty moments that this memory of shit that i got use to forget.

Es cuándo no hace falta que me reprochen lo que no hice porque de eso se encargan los aromas que tanto me gustan. No es que sean muchos, pero en este momento son dos lo que se me vienen a los sentidos.

El primero es una especie de mezcla extraña pero deliciosa. Es el olor de la comida que salía de las ollas de mi abuela Adela Adriana y que, por alguna extraña razón, también está en un lugar de la carretera hacien el norte, que cuando la cruzamos en auto con mi familia decimos "aquí siempre hay olor a comida..." y yo suspiro hondo, lento, y trato de saborear la comida de mi Adela que nos dejó sin ella querer irse, y sin enseñarme a hacer las mermeladas que cuando salían de su cocina, tanto me gustaban.

El segundo aroma es menos escaso pero, a veces, más esquivo. Se trata de una mezcla aún más única que la anterior. Tabaco, café y tu perfume. Este último creo que cambia en ocaciones. Algunas veces huele más a jabón o detergente, pero de alguna manera siempre logra cautivarme. Pero el tabaco nunca se va, y el lo que hace a esa combinacion tan especial. Yo creo que sin el olor a cigarrillo la mezcla no sería lo mismo.

¡Si pudiera guardar esos olores, esos aromas, para que me acompañen, en una botellita y por el resto de mi vida!. ¡Si pudiera hacerlo y abrirla cada vez que sienta que las fuerzas se me desvanecen!.

Pero no puedo, asi que lo que me resta es pedirle que se quede esta noche. Para no sentir tanto tu no-prescencia acá conmigo.

Ya que solo tu puedes darma el unico aroma que es conseguible para mi ahora... ¿me lo prestarías por esta noche?. Solo un ratito, no más, solo hasta que me duerma y después te lo llevas calladito para no despertarme, ¿me harías ese favor?.

lunes, 11 de diciembre de 2006

Fin de año.


Uf.
El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. Se me vino encima la fecha para decidir mi futuro ( otra vez ) pero ahora estoy más segura, y me irá mejor. Menos mal que la vida nos da segundas oportunidades, y si no nos da segundas, nos da unas nuevas. Chita que es sabia la vieja vida.

Mi trolita está en el mecánico ahora mismo. La parte electrica estaba como las wifas, asi que mi tía la mandó a arreglar para poder vendermela por fin. Había pasado como seis años barada en el garage de mi tía, a una cuadra de mi casa, y yo siempre la quise tener para mi uso personal. Ahora que la tendré andando y con los papeles a mi nombre, y con los cambios aprendidos, solo me faltaría el curso y la licencia de manejo. Tengo que sacarla en un mes, enero, porque después de eso nos vamos de vacaciones a la parcela y luego al litoral, como un litoral-tour tú thausen seven, jajaja.
Ay que chori encuentro que va a ser este verano. Uy, de lo más cachulupi que hay. Lo tengo casi todo planeado, y TIENE que resultar, asi que para que resulte vamos a ser lo más realistas posibles. ¿Bueno?

jueves, 23 de noviembre de 2006

Vaya, vaya, vaya, vaya... váyase donde quiera usted.

Lamentablemente podemos irnos, pero no olvidar de donde venimos. Tal vez creas que puedes hacerlo, pero siempre estará presente el momento en que decidiste partir de donde viniste, de donde eres, de donde perteneces en realidad.

Tener un hijo es una cosa muy fácil y muy compleja a la vez. La sangre de mi sangre. Carne de mi carne. Pedacito de mi alma y de la estrella más lejana también. Fruto de mis flores. Pero no tendrá mis genes. ¿Imposible?. No lo es. Diciéndolo así, suena casi como la predicción de una bruja de cuentos de hadas cuando nace un niño.

Es muy importante tener en cuenta que los niños necesitan de un papá y una mamá responsables y que se quieran mucho. Que demuestren ese amor que se tienen y que les tienen a sus hijos (sea de donde sea que esos niños hayan venido).

Las propuestas son buenas, pero las desiciones muy difíciles.

"Lo haré, si después me pagas la cirugía plástica... y su segundo nombre es Alejandr@".

Vaya origen de la entrada. Nunca pensé en ser nodriza en serio.

nota importante: todo lo escrito en esta entrada, es solamente suposición y/o pensamiento de Catalina (amén).

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Salsa, mayo y cajas.

Debe ser que hay alguna de esas tormentas de sol, con rayos X y ultravioletas cruzando el espacio por 8 minutos antes de llegar a la tierra y hacernos mierda las telecomunicaciones.
No lo sé. Pero cuando traté de hablar con mi hermano por celular escuché su voz alterada por lo que parecía un sin fin de microbuses (no los transantiago, de las otras micros porque las otras suenan más) entre su voz y el microfono del aparato inalambrico en su mano.
La conversación al contestar no fue más que esto: "¡cata! alsjfhalshhhhhhh kdjaslidkjashhhldijashhldkj ¡computador! asdfknashhhhhhhplf knashhpidfjapsidj ¡google! alshhidfjapshhhhhdjañlkshhhhj" - "¡no te oigooo!"
y corté.

Otra cosa mariposa.

Los detalles forman parte importante de mi existencia, lo sé. (Si veo alguna mariposa blanca clavada en mi ventana es una señal de que algo bueno sucederá. Si se rompé un vaso porque sí, es mala señal.) Diganme supersticiosa o como quiera que les llamen a la gente que cree en que nada es coincidencia en esta vida, pero yo soy así.

Los detalles. Malditos porque me encantan. Bonitos porque me maldicen.
Ah. Cada loco con su tema, y el mío son los detalles.


♥

Hoy te perdí una vez más al despertar,
si soñara la realidad y viviera lo que se fue.
Mi amor, miralo, pintando un cuadro sin color.
Puedo ver un paisaje gris, que refleja mi interior,
y en el...

Palomas blancas vuelan raso sobre el tejado, brilla el sol,
y rien todos menos yo,
que ahora soy un reo mas pidiendo a gritos la verdad,
mi vida eres tu y si te vas vendrá la oscuridad,
dame tu aire un dia mas para que pueda respirar
que un rayo de luz me haga brillar que muera soledad.

Hoy soñaré que despierto junto a ti,
y te canto canciones que anoche te escribí,
llegaré por ti adonde nadie pudo ir,
puedo ver el mejor lugar, de tantos que conocí,
y en el...

♥

lunes, 30 de octubre de 2006

Don't Stop Moving

Me he descubierto mucho este último tiempo. Las cosas que siempre existieron en mi han salido maravillosamente rápido a ocupar gran parte de mi mente, y de mi cuerpo con sensaciones extrañas producidas por las cosas más ínfimas que tu te puedas imaginar.
Ahora mirar un simple lunar en el fondo de un cuello me produce una mezcla extraña de emociones casi nuevas. Ternura, deseo, alegría, ganas de no dejar de mirar ese lunar aunque eso signifique que me tengan que dar la espalda permanentemente, pena, ganas de muchas cosas y desgana de otras al pensar en que ese lunar es un detalle que no tendré.
Pero. Let's keep on moving, que las cosas nunca se acaban, se transforman :B

jueves, 12 de octubre de 2006

Mi día Jueves.

La mañana estaba llorando, callada, pero igual no más la sentía y me dio un frío atroz levantarme de mi lecho blanco.


La clase de la mañana se hizo sin mi presencia en la sala, mientras todavía soñaba con cielos rojos, nubes de un celeste medio verdoso y pastos de esmeraldas grises.


A eso de las ocho mi mamá me dice desde la puerta de mi habitación - "¿y tú, no tenías clases ahora en la mañana?" - "si mamá" digo entre las sábanas blancas y suaves que todavía eran demasiado cariñosas como para abandonarlas y desgarrarme con el primer estremecimiento mañanero y un bostezo descomunal que casi me afloja la mandíbula - "¿y a qué hora es?" - me dice. Pobre madre mía, nunca se aprende ningún horario. Para ella, llegar diez o treinta minutos tarde a algún lugar, es casi como llegar antes de lo estipulado. "A las ocho, mamá" respondo, y agrego "Pucha, me quedé dormida...".

Mentira, simplemente me desperté a las seis y me dije como siempre los nunca bien ponderados "cinco minutos más... lo juro". Mentira de nuevo, nunca hago los cinco minutos más de sueño, más bien se transforman en cincuenta minutos de sueño extra, y como resultado me quedo dormida y no alcanzo a llegar a la primera clase de lenguaje de los martes y jueves.

"¡Pucha Catalina, pero levántate y anda a la próxima clase pues!... yo por mientras me voy a acostar un rato más..."- me dijo y se fue a su cama. Yo me levanté.
Me fui a bañar. Siempre me desvisto primero. Ahora que mi mami no trabaja hay que ahorrar hasta los chicles. Me observo. Como siempre no más. No puedo evitar preguntarme si seré como todas o habrá alguien igual a mí; con ese rollito, este pelo, los ojos todavía dormidos, la cara y la expresión nula, esa ceja perforada... en fin. Me metí a la tina y ese agujero que aún no tapamos me dice que tenga cuidado de no apuntarle con el teléfono que llora arriba mío. Es bueno acceder a los consejos de una buena tina horadada. Me baño sin contratiempos. Creí palpar un porotito en la pechuga izquierda, pero fue una ilusión mañanera, porque al intentar tocarlo de nuevo no estaba por ningún lado.
Bueno. Salí de la ducha siempre con frío. El cielo ya no se quejaba y le dije a mi mamá "¡Mamá!. ¿Tomemos desayuno?", dos veces pero en ambas ocasiones la respuesta fue un "¡NO!" desde las profundidades de su lecho cremoso. Así que no quise molestarla
más y me fui a vestir como Dios manda.

Dato: el hipoglós es bueno para las heridas de la cara y el cuerpo, al fin y al cabo está hecho para los potitos de guaguas.

Luego me sequé el pelo y me dispuse a tomar desayuno solita.
Cuando tenía la taza de café con leche en la mano y el par de panes con mantequilla y paté a medio comer en el plato, llegó mi madre despeinada y aún con pijama a decirme "¿Por qué no me avisaste que tomarías desayuno?” – “¡Pero si lo hice!” – “¿ah si... y cuántas veces?” – “dos veces mamá” – “¿y por qué no insististe?” -
me dijo con cara y voz de niña chica.

En fin. No tenia tiempo para quedarme y tomar otra tacita de café, así que se lo dije y no le quedó otra que aceptar que si no había aprovechado cuando le dije que tomáramos desayuno, no podría hacerlo a esa hora, ya que eran ya un cuarto para las diez y yo me había demorado mucho.

La clase de química comenzaba un cuarto para las diez ese día, y llegue tarde dadas las anteriores circunstancias, pero llegué.

Es (relativamente) bueno que los profes no te digan mucho si llegas atrasada, ya que encuentran que es mucho mejor llegar atrasada a no llegar. Así que cuando finalmente el día empezaba a verse más o menos ameno, gracias a la compañía útil de mi pendrive enchufado a mis orejas, llegue al establecimiento educacional preuniversitario con muchas ganas de que a la salida se encontrara la Carol esperándome como me había dicho el día ante-anterior. Pero cuando salí de la clase, muy campante después de decirle mi apellido vasco al señor docente para que no me pusiera ausente (docente, ausente... rima...) y después en la notificación que llegase periódicamente a mi domicilio saliera que había estado faltando, siendo que no es así; mi sorpresa fue no ver a la “M” (o Carol) sentada en las afueras de la dirección.

Pensé entonces que tal vez se había retrasado y la espere todo el recreo, pero al no verla los primero cinco minutos las ideas comenzaron a cruzar mi cerebro veloces como los trenes bala.

Tal vez se había quedado dormida, o no fue porque se le olvido; no fue porque la raptaron; fue, y no me vio y se fue sin mí; no fue porque no la dejaron; fue, pero un tipo se le acercó, la raptó y en ese momento estaba siendo degollada por aquel personaje a lo Chucky, pequeño y malévolo; fue, pero al no verme le entro un pánico terrible, salió corriendo y la atropellaron; fue, y llevó galletas compradas en “Castaño” (ella siempre compra galletas ahí) y se las comió tan apurada para no convidarme que se atragantó y al descubrir su tos desesperada, los docentes que la observaban decidieron llamar a la ambulancia y llevarla al hospital donde en los momentos de mi enojo por ella al no verla sentada esperándome, mi amiga de la infancia, se debatía entre la vida y la muerte en algún hospital cercano...

Díganme como quieran, pero a veces no puedo evitar pasarme rollos de películas extranjeras. Sin embargo, quiero dejar en claro que trato de no hacerlo... o al menos de no confesar que lo hago, aunque ahora lo este haciendo.

¡Bueno!. Basta de detalles absurdos, y sigamos con mi día jueves.

Al pasar un par de minutos yo ya me había aburrido, porque si la Carol no había estado esperándome en la entrada significaba que venía retrasada (o le había pasado algo de las suposiciones anteriores) o simplemente no había ido a buscarme como me había dicho que haría. Así que opte por lo mas sano y decidí que la ultima opción era la más cuerda que podía haber en este mundo y decidí entrar a la sala C para recuperar la clase de lenguaje que había perdido en la mañana por querer en vano dormir cinco minutos.

Le comenté a medias mi situación a la profesora, quién comprendió, me puso como atrasada, pero presente, en la carpeta de las asistencias y me quedé trabajando en la guía número cuarenta y uno, de Narración y Literatura.

(Entre nos, la Literatura es uno de mis placeres culpables, pero no le cuenten a nadie... es más, no creo que mucha gente me lea aquí. Pero les voy a decir una cosa: me importa bien poco. Con tal de escribir un rato con la inspiración que tengo para que la pobre no se pierda con el sueño que me invade pero que ignoro con tal de escribir, aunque ahora sean las once con doce minutos de la noche y yo haya tenido un día de viajes interestelares terrenales. Pero eso es otro cuento que se los cuento más adelante).

Bien buena la clase que me había saltado en la mañana pero definitivamente es mejor hacerla a esa hora que a las ocho de la mañana.

Como había quedado con la Paulina de ir a su Facultad de Urbanismo y Arquitectura, al salir del preuniversitario me fui directamente a conseguir un teléfono público para llamarla y preguntarle si la propuesta seguía en pie. Afortunadamente encontré uno cerca del metro. “Maracaiba vente no más, te esperoooo...”, me dijo en susurros, para que su profe no la pillara hablando por celular en plena clase. Maracaiba nos decimos, porque suena menos agresivo que “maraca” y además nos sentimos tropicales y queridas.

Cargue la multivía en una cabina de la boletería y el señor-joven-boletero se hizo el lindo con una mímica de físico culturista al romper de un tirón mi comprobante de carga. Le sonreí, la sonrisa no me costaba nada, y el chiste a él tampoco. Sigamos.

Ruido de cobro al pagar con la multivía el derecho de entrada al ducto del metro: “¡Tit!”.

Pasé, esperé un poco, y llegó el vagón siempre celeste del metro de la línea 5.

Al subir al vagón que me correspondió con la puerta frente a mis narices, descubrí al hijo de mi ex tía del furgón colegial, sentado con un compañero, o quizás amigo, en una esquina del metro. En realidad me sorprendí yo misma al identificar un rostro siendo que andaba sin las gafas para ver con la miopía que tengo hace ya siete años. Pero no fue más que un ‘hola’ claro de mi parte y un tímido ‘hol..’ de la suya. Nunca hablé con ese niño, así que una conversación forzada era una de las cosas que no quería tener en ese momento.

Las estaciones se sucedieron una tras otra, hasta que casi por inercia me encontré subiendo las escaleras para la combinación con la línea 2, hasta la cuál llegué sin tropiezos ni contratiempos y, por segunda vez en el día, la puerta quedó frente a frente con mis narices. Que suerte he tenido hoy con las puertas de los vagones, hasta me abrían dado ganas de comprar un Kino (esa superstición maldita) para ver si ganaba algo, pero no tenía mucha plata y eran las una con treinta y tantos minutos y yo todavía tenía que almorzar con la Paulina y llegar a mi casa en colectivo de vuelta con sólo mil pesos de presupuesto, así que la idea del Kino fue absoluta y totalmente desechada de mi cabeza hasta nuevo aviso (o sea hasta nunca, porque como dije antes, el ahorro lo tengo ahora a flor de piel y hay que hacerlo pan de cada día para ver los frutos que nos deja).

“Señores pasajeros, estación Universidad Católica”. Me bajé esquivando a un señor que estaba al medio de la puerta con muletas. Subí las escaleras y salí en dirección a Marcoleta para juntarme con la Pau que tenía que estar esperándome en la cafetería de la entrada. Cuando llegué, no la vi, y supuse que si yo no la veía, ella me vería. Esperé un par de minutos y la divisé caminando en diagonal en dirección hacia donde yo estaba, con su maleta delgada y su mochila cargada.

Fuimos donde las ‘Viejas Calientes’. “¿Por qué les dicen así?” pregunté divertida y alarmada. “Jajaja, porque todo te lo quieren calentar” me dijo ella aún más divertida y menos alarmada que yo. Entendí la afirmación de mi amiga, cuando compré mi pan con queso y la señora me dijo “¿se lo caliento?”. De pura risa le dije que no, pero después me di cuenta de que el pan estaba helado y el queso demasiado duro. Sin embargo el hambre pudo más y me lo comí igual.

Las tres siguientes horas en la clase de Taller de la Maracaiba las pasé haciendo los puzzles de los diarios del metro que ella tenía, dibujando caricaturas en la página de los ser-vicios del diario “La Hora” y acordándome con ayuda de sus compañeras, de las canciones más conocidas de Juan Gabriel y Pedro Fernández. El resto fue ver a mi amiga de colegio pintar apurada por la hora una casa con lápices a palo que eran de oro según ella por el altísimo valor que tienen.

Como a las cinco y tanto el resto del alumnado de la Universidad de Chile que se encontraba en esa sala de Taller, se empezaron a parar de sus asientos con las mochilas en los hombros, esas maletas negras, donde cabe un block de esos grandes que algún día tendré yo también, y a entregar sus trabajos. “Paulina, apúrate” le digo al ver que ella repasaba por séptima vez el color de la fachada y temiendo que todavía le faltaran otras tres repasadas más, siendo que tenía que entregar el dibujito en los próximos dos minutos. Al final lo terminó y puso su nombre, carrera, fecha y otras cosas curriculares (le faltó el puro signo zodiacal chino) y fue a entregarlo, mientras yo (para apurar un poco el asunto) me puse a guardar algunos de sus materiales de arqui-tortura en el estuche tipo cosmetiquero que tenía.

Finalmente, cuando la Pauli tenía todas sus cosas empaquetadas, nos dispusimos a caminar en dirección a la estación de metro, pero a medio andar comenté que quería un coyak e hicimos una parada en un negocio medio under que había por ahí. Tenía ciento cincuenta pesos extra para hacer mi felicidad gastándomelos en alguna golosina, y cuando vimos los Capris de frutilla en la vitrina con bolitas plateadas, no dudamos en comprarnos ése riquísimo dulce, porque es nuestra tradición tradicional comerlos juntas.

Y así, comiendo el chocolate, riendo y conversando de la vida, nos subimos al metro.

De nuevo las estaciones se sucedieron rápidamente, yo creo que fue porque ya era el horario “pic” y el pobre trencito tenía que transportar a un creciente numero de personas cansadas y ojerosas en el menor tiempo posible. Entonces antes de llegar a Bellavista de la Florida, me despedí de la Paulina con un gran abrazo y un beso, y me bajé. Caminé hasta la conexión intermodal y subí por las escaleras mecánicas que conectan la salida del metro con el supermercado Unimark y de ahí atravesé todo el mercado-súper para llegar a las otras “escaleras mecánicas deslizantes” que me llevaron a las profundidades tenebrosas y llenas de gente haciendo fila (a esa hora) para tomar el mismo colectivo que tomaría yo, después de media hora de estar parada en la cuncuna creciente y aburrida de gente trabajadora y sin auto.

Cuando por fin estuve sentada en el colectivo, pensé un rato... “¿Cuánto sale a Curtiduría?” – “Tres cincuenta, Lola” – “Bueno”, y pagué.

Decidí pasar a la casa de la Daphne. La curiosidad de saber cómo le habían pedido pololeo fue más fuerte que la de llegar a mi casa, así que caminé unas cuadras adentro en la calle Curtiduría, hasta llegar a la casa de esquina de sus abuelos que hace dos meses (y un poco más) es su casa.

La llamé con un grito por su nombre y de adentro se escuchó la voz del abuelo “Daphne, te buscan”. Salió a abrirme. “Pensé que era la Cote” me dijo.

Para no exponer su vida privada (y la mía también) resumiré que estuvimos un buen rato hablando de varios temas: viajes, universidad, cigarros, sexo, copuchas, lamentos, pensamientos y opiniones varias.

A las siete y tanto me llamó mi mamá para preguntarme a qué hora me dignaría a llegar a mi casa. “A las ocho me voy para allá mamá”, y quedó tranquila. Y así lo hice, pues dieron las ocho de la tarde y yo me puse las zapatillas (es que siempre me las saco en la casa de la Daphne), me despedí de sus abuelos con un “¡Chao chiquillos!” y caminé hasta la puerta donde, por segunda vez en el día, me despedí de una ex compañera y partner de vida, con un fuerte abrazo y un beso. Me enchufé el pendrive a las orejas y saqué un cigarrillo para relajar un poco el caminar rápido. Pensé en pasar a la casa del Matías, pero la hora (la falta de plata en el celular para avisarle a mi madre) y la promesa de llegar pasaditas las ocho no lo hicieron posible, así que caminé no más y llegué a mi casa, con una sensación extraña en la guata.

Estaban mi tía y mi madre tomando once, cuando llegué. “Hola cabra” me dice mi tía, al tiempo que mi mamá agrega “¿cómo te fue?” – “bien pos, estaba bien la Daphne, y la Pauli métale pintando, pero igual la acompañé un rato bien largo” – “qué bueno Cati” dice finalmente mi mamá.

Me puse una taza y me senté a tomar once con ellas. Cuando estiré el brazo para alcanzar un pan, sentí una presencia en el campo visual que no tenía en ese momento y volteé la cabeza descubriendo a mi padre con cara de loco (sí, a veces la hace, pero a propósito... aunque sospecho que la costumbre ya se la grabó en sus facciones, haciéndose un poco difícil distinguir si la hace con querer o si no la hace) y me dice “Salúdame pos” – “Hola papá, ¿cómo estai?". Hace un par de semanas que incluimos en el saludo de la tarde, mañana o noche el “¿cómo estai?”. “Bien” dice al tiempo en que va a la cocina con mi beso en la mejilla y se sienta a mi lado con una taza limpia, toma el té, la canela y el azúcar y los mete todos juntos en la taza.

Tomamos once y me tocó lavar los platos al final. Mientras los lavaba pensaba en que este día quedaría entrete en el Blog. ¿O nofre?.